miércoles, 17 de enero de 2018

Fábulas

¿Quién es el más hermoso? Fábula ¿Quién es el más hermoso? Adaptación de una antigua fábula de China Hace cientos de años vivía en China un caballero llamado Zou Ji. Este hombre sabía que era muy guapo y se pasaba el día contemplándose en el espejo para disfrutar de su propia belleza. – ¡Ay, qué suerte tengo! Tengo un rostro delicado, un cuerpo esbelto y una gracia natural que llama la atención ¡La naturaleza ha sido muy generosa conmigo! Su estilo y elegancia eran famosos en todo el reino, pero corrían rumores de que había otro hombre que podía competir con él en hermosura: un tal señor Xu, que vivía en otra ciudad al norte del país. Una mañana una de las sirvientas llamó a la habitación de Zou Ji. – Señor, le recuerdo dentro de una hora tiene una cita en su despacho con un importante hombre de negocios. – ¡Es cierto! Me arreglo y bajo a recibirlo. Zou Ji se aseó, se vistió con sus mejores ropas, y como siempre, se encontró guapísimo. Mientras se repasaba de arriba abajo frente al espejo, preguntó a su mujer: – Querida esposa, yo no conozco a ese señor Xu del que tanto hablan pero tú sí. Dime ¿quién es más hermoso de los dos? Su esposa le contestó inmediatamente: – Tú, querido, por supuesto ¡El señor Xu es guapo pero ni en broma se acerca a tu belleza! A Zou Ji le agradó mucho la respuesta, pero no se quedó conforme y decidió pedir una segunda opinión. Salió de su alcoba, bajó la escalinata de mármol que llevaba al despacho y se cruzó con el ama de llaves, una mujer de confianza que llevaba más de veinte años trabajando en el hogar familiar. El ama le deseó los buenos días con un movimiento de cabeza, sin detenerse. – ¡Buenos días, señor! – ¡Un momento, espera! Quiero hacerte una pregunta y por favor sé sincera conmigo. – Usted dirá. – Sé que tú también conoces al famoso señor Xu y necesito que me digas si él es más hermoso que yo. La respuesta fue rotunda: – Señor, no tenga dudas de ningún tipo ¡Usted es muchísimo más bello y atractivo que él! Zou Ji agradeció el cumplido pero la duda siguió rondando por su cabeza mientras se dirigía a su despacho personal. Al poco rato llamaron a la puerta. De nuevo, era la sirvienta. – Señor, su invitado acaba de llegar. – ¡Gracias, dígale que pase! Zou Ji recibió al hombre de negocios con sonrisa afable y le invitó a sentarse en un cómodo sillón. – Si no le importa, antes de meternos en temas profesionales quiero hacerle una pregunta muy personal. – ¡Claro que no me importa! ¿Qué quiere saber? – Sé que usted vive al norte del país como el señor Xu y que son amigos de la infancia. – No se equivoca, así es. – ¿Y según su opinión él es más hermoso que yo? El caballero puso cara de sorpresa ante la estrambótica pregunta pero contestó con seguridad.

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