Cuando tengo algún problema
él esta para escucharme
pues el siempre me aconseja
y me ayuda a desahogarme.
él esta para escucharme
pues el siempre me aconseja
y me ayuda a desahogarme.
Cuando pienso en el fracaso
me regala una esperanza
y me dice que en mis pasos
yo debo tener confianza.
me regala una esperanza
y me dice que en mis pasos
yo debo tener confianza.
El me comparte sus penas
y también las cosas buenas
que le pasan en su casa
y en la escuela.
y también las cosas buenas
que le pasan en su casa
y en la escuela.
El me hace mirar mis faltas
cuando cometo un error
y nunca me da la espalda
cuando le pido un favor.
cuando cometo un error
y nunca me da la espalda
cuando le pido un favor.
Cuando el tiempo nos separa
los recuerdos nos consuelan
y si es grande la distancia
no importa lo que suceda
pues somos amigos
y nuestra amistad
es lo que nos mantiene unidos.
los recuerdos nos consuelan
y si es grande la distancia
no importa lo que suceda
pues somos amigos
y nuestra amistad
es lo que nos mantiene unidos.
El es mi amigo sincero
y mi más fiel compañero
el que guarda mis secretos
y me sabe comprender.
y mi más fiel compañero
el que guarda mis secretos
y me sabe comprender.
El que me dice
cuenta conmigo
es mi mejor amigo.
cuenta conmigo
es mi mejor amigo.
LEYENDA DEL CURA SIN CABEZA
Esta no es una historia común, y definitivamente es una historia real que le sucedió a mi padre durante su adolescencia. Tenía él unos 12 años y era su turno de cuidar el ganado en esa noche. El ganado estaba en las alturas del pueblo y allí lo esperaba mi abuelo.
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| Pueblo de San José |
Mi padre partió cayendo la noche, tenía que caminar por lo menos unas dos horas desde el pueblo de San José, para llegar a la chacra, y a la mitad del camino tenía que atravesar el cementerio.
Precisamente cuando terminó de cruzar el cementerio, sintió unos pasos, pensó que era su hermanito menor que en ese entonces lo seguía para todos lados, así que empezó a gritar su nombre…. Pero no hubo respuesta.
Siguió avanzando, el temor comenzó a apoderarse de él… y nuevamente los pasos. Volteó y observó a un hombre ataviado con un poncho y un sombrero que lo seguía. Quiso detenerse, pensó que podría ser alguien del pueblo, y así no se sentiría solo.
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| Actual Plaza de Armas del pueblo |
Al ralentizar sus pasos y virar de nuevo, notó con espanto, que no era un poncho sino una túnica, que el sombrero estaba sujeto en el aire, y que el hombre sin cabeza parecía flotar.
Aceleró los pasos, ya se encontraba cerca de mi abuelo y empezó a llamarlo: ¡Papá! ¡Papá!... Mi abuelito como sospechando, saltó de su provisorio lecho, y comenzó a bajar de la altura gritando el nombre de mi padre: ¡hijo, hijo, estoy bajando!
El cura sin cabeza se desvaneció. Dicen los abuelos del pueblo que huye cuando ve dos a más personas. Mi abuelo sabiendo ello, empezó a gritar el nombre de mi padre para evitar que el cura sin cabeza espante a mi padre.


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